Páginas

Difícil se hace el olvido...

Difícil se hace el olvido al recordar tus palabras mencionando la sinceridad, cuando lo cierto  es que  fuiste, solamente, la fantasía de mis sueños.

Extraño la idea que me forjé de un sentimiento que, hoy, prefiero recordar en silencio.

Con el corazón en la mano...

Con el corazón en la mano y el alma destrozada, gritaba al viento la verdad de sus palabras esperando que la creyera.

Se apagó el sol en su vida y la tristeza empezó a dejar en su semblante su huella...

Porqué no es posible?

 ¿Por qué no es posible que se acabe con la guerra y la paz  llegue a todos los rincones del planeta?.

¿Acaso no sería mejor repartir sonrisas que lanzar misiles?

Vergüenza de gobernantes, que priman el dinero que les dejan las armas por encima de la vida humana.

Mi abuelo...

 Poco antes de que los domingos fueran amargos, solíamos ir a misa por la mañana, con la ropita nueva que, cada año, para el día de Todos los Santos, nos compraban.

Mi abuelo, a escondidas y muy discretamente, me daba cinco pesetas que, después, mi abuela me quitaba.

Cogía mi bicicleta y salía disparada a darme golpes por aquellas cuestas empinadas. No tenía noción alguna sobre el miedo, me dejaba caer hasta romper los frenos y, asfixiada, volvía a subir aquella cuesta endiablada.

Hasta que se durmió en su sueño eterno.

Mi mayor cómplice, mi amigo, mi abuelo...

Se apagaron los domingos por mucho tiempo.

 Aún hoy los recuerdo...

Todo acaba

Hay surcos en mi cuerpo abiertos por su aliento.
Caminos sinuosos, recorridos por un tren de nostalgia y una maleta de besos perdidos.

Con un adiós, buena suerte...

Todo acaba...

No se salió con la suya

Aprovechando que los policías habían salido
del coche,  puso azúcar en el depósito de
gasolina para evitar que pudieran perseguirle.
Parecía un payaso, vestido todo de negro,
con su paraguas colgado del brazo y su bombín haciendo juego.

Trabajaba en la morgue, y tuvo la idea de
cometer un atraco y esconder allí su botín
suponiendo que, entre los cadáveres,
estaría a salvo de miradas indiscretas.

No se salió con la suya..

Melancolía de otoño...

Un encuentro fortuito hace que mi corazon acelere sus latidos.

Una canción,como ruido de fondo, me hace rememorar  momentos de mi vida.

Melancolía de otoño, sueños de vida, caricias perdidas...

Sueños incumplidos...

Despacio, me acerco a su cuerpo y, en silencio, le observo.

Vienen a mi mente recuerdos de un tiempo donde nada podía impedirnos realizar nuestros sueños.

Hoy, todo es vacío, desvelo, decisiones difíciles que habrá que tomar con el tiempo.

Sueños incumplidos...

Promesas que se rompen...

Hastío...

El caramelo...

Esa sonrisa en su cara, cuando le das el caramelo, acaba con la tristeza y se terminan las lágrimas.

Hay tanto amor en su mirada, y esa carita enojada...

No hay madre que resista la presión de una rabieta.

Es mejor darle la piruleta...

Un nuevo solsticio...

Con la llegada del otoño,  y su danza de
 matices ocres, verdes, rojos... cualquier
 paisaje se convierte en paleta de pintor y
 cuaderno de escritor.

La inspiracion baila sola, esperando
al músico que la acompañe...

Llega un nuevo solsticio y, con él, la
 melancolía...


En un rincón de aquel café...

En un rincón de aquel café, a resguardo de la baja temperatura, se encontraron nuestras manos.

Cada invierno, vuelven los recuerdos de aquel tiempo que vivimos y que hoy mantenemos.

Somos lucha, presente y constante, del amor que sentimos...

En la penumbra de la noche...

En la penumbra de la noche y, sin más
 presencia que el silencio, cometió un "crimen
 horrendo" para guardar su secreto.

Ensució el cristal de la ventana con el calor de
 su aliento y escribió:

"!Pelayo, te quiero!".

Bonito sueño

El sol brilla de manera constante en los paraisos de ensueño donde el paisaje es poesía.

Si llueve, se despliega un arcoiris al cesar la lluvia pidiendo permiso para saludar a la luna...

Bonito sueño...

Hay rincones en el alma...

Hay rincones en el alma, con heridas tan abiertas, que hacen que nuestra mente, sin entender de letras, escriba los versos más bellos.
El desvelo del cuerpo provoca desgarros profundos, noches de insomnio y luna nueva. Y, cuando la emoción se desborda, el llanto, siempre a la espera, acude ráudo y, con cada lágrima, brota un poema..

Y cuando la vida.

Y Cuando la vida me zarandeaba, yo me aferraba a las letras.  Y fue Leyendo como aprendí a superar mis momentos.

Fui  de viaje con National Geographic, corrí aventuras con Alatriste, recorrí la Alhambra con el Manuscrito Carmesí , y fui médico con La Doctora.

Y, de nuevo, salí al mundo para encontrarte a tí...

Estrellas en el Alma®. Con la tecnología de Blogger.