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Tristes horas las pasadas...

Y es, tomando un café, que acuden mis
 pensamientos como si los
 trajera el viento.

Son recuerdos de una vida marcada por el
 silencio y la ausencia de
 sueños.

Tristes horas las pasadas hasta llegar a
 este punto de calma y
 sosiego...

®MariE

Cada vez que te rompas...

Cada vez que te rompas intenta recomponerte. Es el intento lo que te hace fuerte y da sentido a tu esfuerzo...

Añoranza...

La añoranza de un ser querido, hace
 latir el corazón con tanta fuerza que
 la esperanza, y el creer en un
 reencuentro, hace que el
 sentimiento más escondido, aflore
 de nuevo...

Impotencia...
Pena...
Rabia...

Hoy el viento...

Hoy el viento acompaña mis soledades, hechas de tiempo y silencios.

Sólo tú miras impertérrito la calma de mis sollozos.

Vida, sueños...

Aire fresco

Hay recuerdos...

Hay recuerdos que se atesoran en el alma, como reflejo de unos sueños que perduran a través del tiempo.

Ilusiones...

Miedos...

Deseos...

Difícil se hace el olvido...

Difícil se hace el olvido al recordar tus palabras mencionando la sinceridad, cuando lo cierto  es que  fuiste, solamente, la fantasía de mis sueños.

Extraño la idea que me forjé de un sentimiento que, hoy, prefiero recordar en silencio.

Con el corazón en la mano...

Con el corazón en la mano y el alma destrozada, gritaba al viento la verdad de sus palabras esperando que la creyera.

Se apagó el sol en su vida y la tristeza empezó a dejar en su semblante su huella...

Porqué no es posible?

 ¿Por qué no es posible que se acabe con la guerra y la paz  llegue a todos los rincones del planeta?.

¿Acaso no sería mejor repartir sonrisas que lanzar misiles?

Vergüenza de gobernantes, que priman el dinero que les dejan las armas por encima de la vida humana.

Mi abuelo...

 Poco antes de que los domingos fueran amargos, solíamos ir a misa por la mañana, con la ropita nueva que, cada año, para el día de Todos los Santos, nos compraban.

Mi abuelo, a escondidas y muy discretamente, me daba cinco pesetas que, después, mi abuela me quitaba.

Cogía mi bicicleta y salía disparada a darme golpes por aquellas cuestas empinadas. No tenía noción alguna sobre el miedo, me dejaba caer hasta romper los frenos y, asfixiada, volvía a subir aquella cuesta endiablada.

Hasta que se durmió en su sueño eterno.

Mi mayor cómplice, mi amigo, mi abuelo...

Se apagaron los domingos por mucho tiempo.

 Aún hoy los recuerdo...

Todo acaba

Hay surcos en mi cuerpo abiertos por su aliento.
Caminos sinuosos, recorridos por un tren de nostalgia y una maleta de besos perdidos.

Con un adiós, buena suerte...

Todo acaba...

No se salió con la suya

Aprovechando que los policías habían salido
del coche,  puso azúcar en el depósito de
gasolina para evitar que pudieran perseguirle.
Parecía un payaso, vestido todo de negro,
con su paraguas colgado del brazo y su bombín haciendo juego.

Trabajaba en la morgue, y tuvo la idea de
cometer un atraco y esconder allí su botín
suponiendo que, entre los cadáveres,
estaría a salvo de miradas indiscretas.

No se salió con la suya..

Melancolía de otoño...

Un encuentro fortuito hace que mi corazon acelere sus latidos.

Una canción,como ruido de fondo, me hace rememorar  momentos de mi vida.

Melancolía de otoño, sueños de vida, caricias perdidas...

Sueños incumplidos...

Despacio, me acerco a su cuerpo y, en silencio, le observo.

Vienen a mi mente recuerdos de un tiempo donde nada podía impedirnos realizar nuestros sueños.

Hoy, todo es vacío, desvelo, decisiones difíciles que habrá que tomar con el tiempo.

Sueños incumplidos...

Promesas que se rompen...

Hastío...

El caramelo...

Esa sonrisa en su cara, cuando le das el caramelo, acaba con la tristeza y se terminan las lágrimas.

Hay tanto amor en su mirada, y esa carita enojada...

No hay madre que resista la presión de una rabieta.

Es mejor darle la piruleta...

Un nuevo solsticio...

Con la llegada del otoño,  y su danza de
 matices ocres, verdes, rojos... cualquier
 paisaje se convierte en paleta de pintor y
 cuaderno de escritor.

La inspiracion baila sola, esperando
al músico que la acompañe...

Llega un nuevo solsticio y, con él, la
 melancolía...


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